Habilidades para vivir en sociedad

Habilidades para vivir en sociedad

La sociedad es habitualmente muy permisiva con un niño o una niña con discapacidad intelectual. Pues si a casi todos los niños y niñas se les permiten muchas cosas, a quienes tienen discapacidad intelectual, habitualmente bastantes más. Más besos, más sentarse encima, más cogerte de la mano, más acariciarte el pelo,… Sin embargo todos esos mismos comportamientos no serán igual de tolerados por la mayoría de la gente cuando procedan de una persona con discapacidad intelectual adulta. Es decir que comportamientos que durante la infancia despertaban ternura y aceptación, ahora que ya son adultos despiertan recelo y rechazo. Por eso será importante tratar de modificar estos comportamientos antes de que se produzca este cambio.

Con otros hijos e hijas no hizo falta ser conscientes de que había que cambiar las reglas del juego. Ahora, sin embargo, es preciso hacerlo.

Imagen de Escuela de Bienestar - Fundación MAPFRE

El objetivo es integrarles en la sociedad en la que viven y que aprendan a manejar sus reglas. Por eso hay que poner límites y en algunas ocasiones decirles NO. Sin que eso suponga que se les quiere menos. De hecho debe ser justo al contrario: precisamente porque nos importan las personas con discapacidad intelectual y queremos lo mejor para ellas es necesario poner límites. Todos estamos de acuerdo: lo mejor para las personas con discapacidad es que puedan sentirse bien integrados y aceptados, no solo en su entorno más próximo, sino en toda la sociedad.

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